Facilis descensus averno "El descenso al infierno es fácil" Virgilio, La Eneida

martes, 17 de septiembre de 2019

The last valley (James Clavell) 1970


THE LAST VALLEY”
(“EL ÚLTIMO VALLE”) JAMES CLAVELL, 1970

James Clavell, profesor, novelista y guionista, quizás sea más conocido por sus novelas “Shogun”, “Tai-pan” y “El Rey de las ratas”, así como co-guionista de la película “The great escape” (La gran evasión) de John Sturges rodada en 1963, pero cuenta también con algunos filmes como realizador, como por ejemplo “To Sir, with love” (Rebelión en las aulas) de 1967, así como la cinta a la que hoy nos referimos “The last valley” (El último valle) de 1970, una película ambientada en la Guerra de los treinta años, donde su historia transcurre desde septiembre de 1637 hasta marzo de 1638, y supone una adaptación para la gran pantalla de la novela homónima de John B. Pick, que nos ilustra un supuesto episodio del conflicto mencionado centrado en dos hombres, un soldado mercenario y un intelectual, que huyen de la destrucción y el hambre causados por la guerra religiosa.

Con gran acierto el realizador, contó con John Barry para la composición de la banda sonora, y para la fotografía con John Wilcox, quién hizo un trabajo excelente.
Interpretada por Michael Caine y Omar Sharif, un elenco de gran nivel completa el reparto con Per Oscarsson, Florinda Bolkan y Niguel Davenport y un ya no tan primerizo Klaus Kinski.


En la cinta podemos encontrar influencias de “Los siete samurais” , estrenada en España en 1967 del maestro japonés Akira Kurosawa. aunque quizás la evidente ambición del proyecto, que incluye la desmitificación histórica y un discurso político-social da unos resultados aparentes que apuntan a muchas direcciones, aunque no todas se alcancen.


El argumento gira en torno a un viejo profesor de universidad, Vogel, interpretado por el actor egipcio Omar Sharif, durante uno de sus viajes. En pleno conflicto bélico el profesor encuentra un valle con un pacífico pueblo que no ha sido afectado por la guerra que asola los alrededores ya que su aislamiento en las altas montañas de los Alpes lo ha mantenido a salvo. Más tarde, un ejercito de mercenarios liderado por “El Capitán”, que interpreta el británico Michael Caine, también lo descubre. 


En ese momento la misión de Vogel será convencer al líder del pueblo, Gruber, el alcalde interpretado por Nigel Davenport, de ofrecer a los soldados alimentos y refugio necesarios para el duro invierno a cambio de la protección del pueblo por parte de los mercenarios, y al jefe de los soldados,“El Capitán”, un superlativo Michael Caine, que en un papel difícil y complejo compone uno de los mejores villanos de la historia del cine, de lo inconveniente que sería arrasar el pueblo en lugar de pertrecharse para un un duro y largo frio invierno. Un lugar donde descansar del agotador estado al que están sometidas a diario sus tropas. El caudillo local acepta a regañadientes la propuesta debido a las circunstancias, pues está claro que de lo contrario las huestes armadas podrían arrasar la localidad. Este hecho trastornará la vida del pueblo hasta que irremediablemente aparecerá la violencia.


Previo a este encuentro, el director nos muestra cómo Vogel, al ver llegar a los mercenarios, trata de huir del poblado pero la perspectiva de muerte y desolación que circunda el valle le obliga a retornar. Es en esta escena donde Clavell nos muestra unas impactantes escenas que recrean los estragos de la peste, y donde John Wilcox aprovecha, con el uso de la luz, para remarcar la espeluznante y aterradora visión, reforzando así el pavor que sufre el viejo profesor. Cuando éste decide volver al pueblo, de nuevo Wilcox utiliza la luz, que va tornándose más cálida y luminosa, y en ese instante podemos sentir lo que verdaderamente el profesor desea. Esa paz al abrigo del valle.


El invierno arrecia, los alimentos escasean y la peste lo arrasa todo, lo que hace que “El Capitán” escuche los consejos del profesor para abastecerse y refugiarse en el pueblo durante el invierno.
Alguno de sus soldados se muestran contrarios al cambio de los planes iniciales, y aquellos que osan medrar, son eliminados implacablemente y sin compasión por él mismo, como podemos ver en la terrorífica escena donde Michael Caine, con sonrisa lasciva y frialdad poderosa, escucha las quejas de uno de ellos, y no duda en clavar el pincho que adorna su casco en el estómago del insurrecto.


En este punto “El Capitán” toma el mando del valle y acuerda una serie de normas con las autoridades del pueblo, su líder y el sacerdote, de modo que vecinos y extraños puedan convivir en armonía. Impone duras reglas a sus soldados: violaciones y saqueos serán duramente castigados, cómo mas tarde tendremos la ocasión de ver cuando ejecuta a alguno de sus hombres por incumplir dichas normas. Sin embargo, también exige un número indeterminado de mujeres que deberán saciar las necesidades sexuales de sus hombres. Es curioso ver aquí como el líder mercenario, prácticamente otorga las indulgencias que son potestad del sacerdote a su persona, cuando le exige a éste que bendiga a las escogidas y les proporcione el perdón que las exonere de sus pecados pasados y futuros. Durante la estancia de los mercenarios en el pueblo, “El Capitán”, establece una relación con la bella amante del alcalde, Florinda Bolkan, una mujer acusada una y otra vez de brujería por el fanático sacerdote del lugar, un personaje que Per Oscarsson, en una magnífica interpretación, pone de relieve un fanatismo que revela el estado de la época.


El realizador dota la película de los claros arquetipos de poder: el intelectual, el militar, el religioso y el político, en un poblado que según va transcurriendo la vida comienzan a surgir los primeros conflictos entre los dos grupos residentes. De nuevo aquí la religión y la lucha por el poder, al igual que sucede en el resto del campo de batalla, son los detonantes de estos enfrentamientos en los que aparece el fanatismo de la religión en la figura del sacerdote. Es en estos momentos cuando Clavell pone de manifiesto los motivos del inicio del conflicto, no solo del valle, sino de la guerra que se sufre. James Clavell logra llevar a cabo un retrato complejo de la identidad de los personajes. Vogel, representa al intelectual de la época, un profesor universitario, inteligente y reflexivo que ha sufrido en sus carnes los horrores de una guerra que le ha arrebatado a su familia, pero sigue defendiendo unos valores humanistas y racionales, “El Capitán”, es un ser escéptico despojado de todo idealismo. Ejecuta sin contemplaciones a quién osa entrometerse en su camino, pero Michael Caine le dota de tal veracidad que hace no solo comprensibles sus actos, sino que incluso no resulta cruel para el espectador, que se siente identificado al ver sus decisiones en torno al caos reinante y la lucha de poder existente. Actúa por puro instinto de supervivencia, aunque el valle hará aflorar la humanidad adormecida que lleva dentro. Gruber, el alcalde, personifica al burgués. Se somete a los soldados mientras estos le son útiles, adaptándose en función de lo ventajoso según le convenga a sus intereses y a su persona. El sacerdote, un brillante Per Oscarsson, quién representa de forma espectacular todo el fanatismo que encerraba el clero y la iglesia. Se considera poseedor de la verdad absoluta y no deja resquicio alguno para el diálogo racional.


Uno de los grandes aciertos de la cinta, es que se basa en el hecho de que no hay buenos ni malos, sino una escrupulosa galería de individuos que luchan, cada uno con sus propios medios en pos de su supervivencia, al tiempo que confiere una óptica a la cinta totalmente exenta de sentimentalismos superfluos, facilitando así al espectador la comprensión de las acciones de unos y otros, más allá de compartir o no las decisiones o posturas de cada uno de los personajes.

Inicialmente en la historia, todo parece desarrollarse en calma, sobre todo gracias al buen hacer de Vogel, y aquí el realizador aprovecha para presentarnos poco a poco a todos los personajes clave del film, y vamos comprendiendo como han llegado a esa terrible situación actual. Las tensiones siguen creciendo paulatinamente. No sólo son los problemas que causa el fanático sacerdote, también está el hecho ya comentado del intento de sublevación por parte de algunos mercenarios que quieren eliminar a su capitán para tomar ellos el mando. De esta forma, y tras varias intervenciones mortales de “El Capitán”, es cuando tras el deshielo que hacía impracticables los pasos, dos ellos escapan para reclutar mas tropas y poder saquear el lugar.
El Capitán” y Vogel organizan la defensa y al campesinado consiguiendo derrotar a los incursores, en una escena del asalto rodado muy eficazmente, en especial la secuencia donde se defiende un pequeño puente de acceso.

Con el deshielo final, llegan noticias de que el ejército Imperial está tomando posiciones y los protestantes deben hacerles frente. A estas alturas el personaje interpretado por Michael Caine, ha visto tantas miserias que ha perdido cualquier atisbo de fe o creencia, sin embargo toma partido por los protestantes y abandona el pueblo. Decide abandonar su habitual postura de neutralidad y se posiciona al lado de Bernardo de Sajonia-Weimar, príncipe alemán que en 1635 pasó a servir a Francia, que aún siendo católica, rivalizaba con el Sacro Imperio Romano Germánico y España.
mientras, el viejo profesor y algunos habitantes ya acostumbrados a la vida en paz, permanecen en el remanso del escondido oasis. De esa forma y en ausencia de la autoridad militar, el alcalde y el sacerdote no tardan en tomar de nuevo el control del poblado.

En esta batalla ocurrida en 1638, el puente de Rheinfelden, debía ser tomado por las fuerzas protestantes para hacerse con el control del Rin. Finalmente Bernardo de Sajonia consigue derrotar al Ejército Imperial tomando posteriormente la población de Breisach, interrumpiendo así las rutas españolas entre el norte de Italia y los Países Bajo abriendo camino hacia el corazón de Alemania.
La película contiene unas impactantes imágenes del ataque a la ciudad de Rheinfelden, donde se muestra a las fuerzas protestantes obligadas a tomar el río de la ciudad para poder cruzar el Rin. Inicialmente sus ataques fueron frenados por las fuerzas imperiales, pero un pequeño contingente consiguió cruzar el río más abajo para contraatacar y tomar por sorpresa al enemigo.


Durante esta batalla “El Capitán” resulta herido y su unidad aniquilada, decidiendo volver al valle con los pocos soldados que le quedan. Pero lo que era un paraíso para él, ha dejado de serlo. Aquí el alcalde, que de nuevo ostenta el poder le prepara una encerrona en el bosque. El profesor, viendo que su estancia comienza a ser peligrosa, trata de huir de la villa, pero al enterarse de los planes de Gruber, va en busca del capitán para advertirle. Aquí, en esta escena final, es donde el personaje de Caine da muestras del sinsentido de la guerra: “-¿La batalla?, ¿el príncipe Bernardo?” le pregunta Vogel al encontrarlo. “-Él ganó Vogel, pero nosotros perdimos”, responde un moribundo capitán.


The last valley” es una magnífica recreación de James Clavell sobre la contienda librada en la Europa central, principalmente en Alemania entre 1618 y 1648, en la que intervinieron la mayoría de las potencias europeas del momento. Reconstruye de forma muy ilustrativa un aspecto generalizado de esta guerra, donde por medio de mercenarios se producían devastaciones de regiones enteras y las poblaciones eran esquilmadas en busca de provisiones y otros suministros.
Ésta contienda que sirve de escenario para la cinta, surgió inicialmente de un conflicto religioso entre los partidarios de la “Reforma” y de la “Contra-reforma” dentro del propio Sacro Imperio Romano Germánico, aunque sin embargo la paulatina intervención de las distintas potencias europeas, entre ellas el Imperio Español, quién representó un papel protagonista, se convirtió gradualmente en la disputa de una guerra general por toda Europa. Los motivos que sostuvieron su curso durante tan largo tiempo, se fueron alejando del inicial pretexto religioso, dando paso a la búsqueda de una situación de equilibrio político y al enfrentamiento entre diferentes potencias rivales, como es el caso de España vs. Francia, o a la pretensión de alcanzar la hegemonía del escenario europeo, siendo éstas al fin, las verdaderas motivaciones del conflicto.

Sorprende que este film lo dirigiera James Clavell, un novelista, pero quizás ello explique la honestidad con la que adaptó la novela de J. B. Pick, al tiempo que esclarece el hecho de que aparezcan escenas tan crudas y al tiempo tan reales, cómo la de los niños soldado, las ejecuciones por fanatismo religioso, la peste, etc...La película funciona como la antítesis de la “Kermesse heroica” de 1935, del director Jacques Feyder, ya que el realizador Janes Clavell, intenta reflejar todas las miserias y desgracias que sucedieron durante estos treinta años de oscuridad sangrienta, y lo hace a través de la historia de un pequeño pueblo escondido en un valle que aún no ha sido violado por la contienda.

Es una película sorprendente, llena de matices que plasman fielmente diferentes aspectos del ambiente tardío-medieval del momento: el amplio y voluble espectro religioso, la influencia y el poder despótico de la iglesia sobre un pueblo analfabeto, la caza de brujas, que supuso un auténtico genocidio contra las mujeres, la utilización de niños soldado, y el caos e involución reinantes que promueven una burguesía y una iglesia que unicamente pretenden mantener su “Status Quo”.

Hay que destacar la banda sonora compuesta por John Barry, cuando la escuchamos junto a unos espeluznantes títulos de crédito que parecen rememorar las imágenes de la espectacular obra del renacimiento nórdico que pintaba Pieter Brueghel, especialmente “El triunfo de la muerte”. Son unos créditos sobrecogedores que intimidan y avanzan el desarrollo de la historia que se nos va a contar.


Filmada con el sistema Todd-Ao, al igual que la conocida “Around the world in 80 days” (La vuelta al mundo en 80 días), rodada en 1956 por Michael Anderson, creo sinceramente que es una obra maestra del cine. Un film que supone una maravilla en todos los sentidos: la música, la fotografía, el guión, las actuaciones y el ritmo y veracidad que imprime el director. Una joya cruel, dura y despiadada, en la que Clavell sabe tocar perfectamente todas las teclas inherentes al drama histórico: amor, celos, guerra, desengaño, violencia y una lucha de poder político-religioso. Todo un portento que debería ser recordado y alabado cómo se merece.

Obviamente no es una película politicamente correcta, todo lo contrario, no es nada complaciente, está exenta de concesiones a la galería y es despiadada. “The last valley”, es quizás un clásico absoluto y pienso que si no ocupa el lugar que merece con justicia en la historia del séptimo arte, se debe a la terrible mala leche que desprende y vierte sobre los temas sacrosantos de siempre: religión, política, economía y poder.

No es una película complaciente, pero es una joya del cine histórico injustamente olvidada, quizás por que su director no tenga el mismo reconocimiento que tiene como novelista. Hoy en día parece que ser irrespetuoso con la religión se limite a rodar cosas cómo “The Da Vinci code” (El código Da Vinci) rodada en 2006 por Ron Howard, un film infinitamente mas laxo con el poder de la institución eclesiástica.

Tengo la certeza de que esta es una cinta que no decepcionará y por supuesto no dejará indiferente. Recomiendo fervientemente su visionado. Juzguen ustedes mismos.

Solo queda agradecer, cómo siempre en este diván, vuestra atención. Buen cine...y mucha suerte.


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