Facilis descensus averno "El descenso al infierno es fácil" Virgilio, La Eneida

martes, 4 de junio de 2019

The party (El guateque) Blake Edwards, 1968


THE PARTY 
(EL GUATEQUE) Blake Edwards, 1968


Es de una de las comedias mas admiradas de todos los tiempos, y que cuesta definir. ¿Es una genialidad o una simple sucesión de gags?. No creo que sea una comedia brillante pero seguro que podemos afirmar que es una de las mas desternillantes jamás rodada. Un filme planteado como un puro entretenimiento, donde los gags se suceden uno tras otro. Una cinta en que las revisiones incluso la benefician, y todo gracias al excelente trabajo de un maravilloso y superdotado actor para la comedia como es Peter Sellers.


Estamos hablando de "The party", ("El guateque"), película rodada en 1968 por el director Blake Edwards que aquí ejerce también como productor y guionista. La fotografía corre a cargo por el siempre más que excelente Lucien Ballard y la música la escribió el genial y extraordinario compositor Henri Mancini.
No es precisamente Edwards un realizador especialmente de mi agrado, a pesar de que en su filmografía también hay excepciones, y encontramos auténticas joyas que forman parte de la lista de cintas mas admiradas del séptimo arte. Como son la deliciosa "Breakfast at Tiffany's" ("Desayuno con diamantes") de 1961, o una de las tragicomedias mas brillantes jamás rodada como: "Days of wine and roses" ("Días de vino y rosas"), un verdadero tesoro de cinta de 1962, dejando claro que el director se encontraba en su mejor momento. Pero "El Guateque", rodada unos años mas tarde, por arte y magia de un actor como Peter Sellers, protagonista de la misma, se ha convertido en un film de culto del cine de humor. Acompañado en el papel femenino por una cándida y encantadora Claudine Longet y superlativo SteveFranken como el camarero ébrio. Un actor desconocido y que basó toda su carrera en pequeños papeles en series de televisión como "Embrujada", pero que aquí es capaz de robarle escenas al mismísimo Sellers, y solo por ello merece pasar a la historia del cine. Su papel fue el arma secreta de la la película y como casi toda la cinta, fue el propio Franken el que improvisó su progresiva borrachera. A pesar de ser una grave adicción, este tipo de personajes siempre han sido muy recurrentes en el cine y el actor lo bordó como ninguno y sin que nadie se lo esperase. Un actor, Franken, que no era precisamente una estrella del celuloide, pero que perdurará para siempre en la memoria de los espectadores por ese personaje del camarero borracho.


La cinta relata como un patoso actor de origen hindú, Hrundi V. Bakshi, interpretado por Sellers, que trabaja como extra en películas de Hollywood, es escogido como protagonista del remake de una antigua película que se está rodando en el desierto. Debido a sus continuas meteduras de pata y con tal mala suerte, que un día durante un descanso del rodaje vuela por los aires, sin querer, el decorado de un fortín, y es inmediatamente despedido, siendo proscrito por el productor para trabajar nuevamente en la industria cinematográfica. Inesperadamente, recibe por error una invitación para asistir a una sofisticada fiesta de cumpleaños que organiza el productor de su última película, el mismo que le había despedido. Una vez allí, se verá envuelto en diversos sucesos como una invasión de espuma, un elefante bebé, un camarero borracho, un pollo volador, un grupo de músicos rusos, un loro y un sinfín de situaciones disparatadas.


La película de Edwards, desde su estreno, ha sido ese clásico que te recomiendan y recomiendas sin temer a fallar. Su humor resiste a prueba de bombas, y medio siglo después, ni la tez pintada del maravillo Peter Sellers la hace envejecer.

Todo el film, es una sublime tonteria, pero resulta demoledoramente divertida. Nunca deja de sorprender. Hay tantos momentos memorables que incluso cuesta resaltar alguno. El humor contenido en la cinta es capaz de poner el mundo patas arriba, de tal manera, que por obra y gracia de una especie de sortilegio psicodélico, el protagonista deja de ser ese patoso personaje que todos creemos ver y es más bién el universo que le rodea el que parece haberse confabulado contra ese pobre diablo cargado de buenas intenciones. Escenas como cuando decide ir al cuarto de baño cuando necesita aliviarse con urgencia; el papel higiénico, ante su presencia, cobra vida hasta soltar lastre u otra en la que su zapato se le escapa y vive una y mil aventuras acuáticas hasta terminar servido como un entremés en una de las apariciones esporádicas del camarero borracho hacen que el espectador no pueda dejar de reír ininterrumpidamente.


"The Party" es mucho mas que una película, es el optimismo en estado puro. Una alegría de vivir que nace del absurdo, de un universo alocado que se sale de su órbita psicodélica para anclarse en nuestra memoria. En ese olimpo de películas imprescindibles, que alterando nuestra percepción del espacio, del tiempo y del sentido común, está en esa casa automatizada de Hollywood donde se sitúa la acción. Ese es el escenario donde tiene lugar la desenfrenada fiesta en la que algunos se lo pasan en grande y otros no tanto. Camareros borrachos, productores que no soportan a su mujer, bellas italianas de gula insaciable, elefantes coloreados y pollos asados voladores. Y por supuesto, donde se encuentra el protagonista mas divertido de la historia del cina, Hrunda V. Bakshi, el educado, optimista, ceremonioso, pesado, torpe e inocente hindú interpretado por Peter Sellers. Un pobre diablo que intenta hacerse un hueco como estrella de Hollywood con las maneras de un arma de destrucción masiva.


La cinta, es la cima de la improvisación. La idea inicialmente era hacer una película muda, como los clásicos de Chaplin o Keaton, pero la productora no se atrevió, y el resultado fue, podríamos decir, una película muda disfrazada. Partiendo de un guión de únicamente 56 páginas sin apenas diálogos, se filmó en el mismo orden en el que iban a suceder las escenas para dar rienda suelta, precisamente a dicha improvisación. De esa forma el filme iba evolucionando con cada idea y no se cerraba una escena hasta haber acabado la anterior. Tal fue el grado de libertad durante el rodaje, que el director filmaba en paralelo con una cámara de vídeo, atada a la de Panavisión, para que los actores pudieran ver inmediatamente todo lo que había pasado en la escena para seguir con la siguiente, una técnica tan común hoy en día, y de la que Edwards fue de los primeros en utilizar. El resultado fue esa bola de nieve de locura cómica que hizo partícipe a todo el equipo.

La grandeza de esta cinta hubiera sido imposible sin la presencia del actor británico, que rodaba por primera vez en Estados Unidos. Un actor que nos regala un personaje de una indeleble actitud complaciente. Todos sus gestos de disimulo, pausados, exagerados, conscientes, sus miradas aumentadas por la sorpresa y el bochorno o su gesto crispado cuando se ve envuelto en una situación incomoda hacen de la misma una de las mejores interpretaciones cómicas de la historia del séptimo arte.
Peter Sellers, poseía la comicidad de un genio y al tiempo una capacidad inexplorada por otros actores para adentrarse en un sinfín de papeles. Y lo hace principalmente de la mano de su prodigiosa habilidad para imitar acentos, o para perderse al tiempo fisicamente, en la piel de de una multitud de personajes paródicos o inventados. Tenía la capacidad de extraer una interpretación imposible e inesperada de cualquier virtuoso de la torpeza, de cualquier hijo del disparate. Nos invitaba a un territorio donde la risa que te invade es tan irracional, tan pura y absurda, que no sólo nos distingue de los animales, como diría Hrunda V. Bakshi, sino mejor aún, de los tristes mortales.

Hoy en día es muy difícil encontrar comedias de este tipo, dotadas de elegancia en forma y fondo ya que el sentido de la risa cambia con las generaciones, y actualmente es lo irrisorio, lo políticamente incorrecto y lo bestia lo que hacen desternillarse a las grandes masas, entra las que no me incluyo, y por aquello de la exclusividad, solo por el plano de la sofisticación del film, desataca a mi modo de ver, la contribución de esta cinta a la historia del cine.


Queda patente la imposibilidad del éxito de esta película sin la aportación del genial actor, puesto que no es de destacar ningún trabajo especial en el guión, a pesar de ser firmado por tres guionistas, algo que cuesta perdonar en una comedia, y más después de ser entrenado durante años con clásicos de Billy Wilder o Howard Hawks, que ensartaban personajes entre diálogos alocados, agudos y absolutamente perfectos en unos guiones de impecable factura.
Sin embargo en este caso tenemos un guión que no va mas allá de una sucesión de gags. Como pequeños cortometrajes que bien podrían ser independientes y no necesitan de una trama argumental para comprenderlos o justificarlos.

Resulta curioso que los miles de admiradores de la película, vean este argumento como algo positivo, si no fuera por aquello de regresar a la esencia muda de los primeros constructores del "sketch" cinematográfico como Charles Chaplin, Harold Lloyd o Buster Keaton, que cumplieron el papel que les tocaba en su época, y que resultaría anacrónico homenajearles ahora a color o a golpe de las retro-partituras de Henri Mancini.


Siempre que nos detenemos entre las secuencias ya antológicas del filme, quizás no pasemos de una media sonrisa, pero lo perdonamos gracias a la mímica de un Sellers que no podemos dejar de recordar en su multipolaridad de sus personajes en "Dr. Strangelov", dirigida por Stanley Kubrick en 1964, o en esa torpeza mucho mas indómita de su personaje del inspector Clouseau. Lo que de nuevo nos lleva a pensar que sin el trabajo de Peter Sellers esta película no iría mas allá de una mala comedia, pero como cualquier buena película de cine dentro del cine, "The Party" contiene muchos guiños cinéfilos.
Por ejemplo, el desastre cinematográfico del inicio es un guiño a "Gunga Din" de Georges Stevens, rodada en 1939, aunque a muchos también recuerda la voladura del puente de "El maquinista de la General" de Buster Keaton, que se filmó en 1926. Del mismo modo, es imposible pensar sin acordarse de Jacques Tati, y los disparatados problemas de la modernidad tecnológica que sufre Hrunda V. Bakshi, que no podrían existir sin películas como "Mon oncle" ("Mi tío") del propio Tati, realizada en 1958, o también cuando Sellers se encuentra en el cuarto de baño y se escucha a la banda de la fiesta tocar "It had better be tonight", música compuesta originariamente para la primera entrega del detective Cloisseau. De la misma forma, cuando el personaje de Sellers llega al cuarto de los niños se puede ver una Pantera Rosa de peluche sentada en la cómoda.

Ya comentado queda que Lucien Ballard deja impronta de su profesionalidad a cargo de la fototografía y que la gran banda sonora está en manos del excepcional Henri Mancini, que además no dudó en utiizar a reconocidos músicos como el saxofonista Plas Johnson, el pianista Rowles y al batería Shelly Manne para la banda que ameniza la fiesta. También las dos canciones del film también fueron compuestas por Mancini en este caso junto a Don Black, tituladas: "Nothing to lose" y "The Party".


Finalmente resaltar que la filmación fue particularmente tensa debido a una difícil relación entre Peter Sellers y Blake Edwards en esos momentos, que desembocaría en el hecho que hizo que no volvieran a trabajar juntos durante varios años. Fue "El Guateque" la única película que realizaron en equipo que no perteneció a la saga de La Pantera Rosa, y como curiosidad añadir que era la tercera vez que Sellers presentaba al público a su personaje indio, tras "La Millonaria", un filme de Anthony Asquith, que interpretó junto a Sofía Loren en 1960, donde además cantaban un divertido tema titula "Goodness Gracious Me", y "The road to Hong Kong" ("Dos frescos en órbita"), una cinta rodada por Norman Panama en 1962, y que el magnífico doblaje al español del personaje de Sellers, Hrunda V. Bakshi que habla poco, pero que el exótico extra indio interpretado por el actor tiene un acento muy particular, pone de relieve el gran trabajo de Simón Ramírez al doblarlo, para la versión española con un extraño acento susurrado, encantadoramente hipnótico.


En suma una cinta plena de gags imperecederos e inimitables como la pesca del zapato en la piscina, el pollo asado clavado en una diadema, el taburete que choca repetidamente con la puerta de la cocina o la urgencia urinaria del protagonista mientras su amada actúa, y que son ya, parte del recuerdo de la historia del cine, y que con el trabajo de Franken, el camarero, y el del impagable Peter Sellers hacen de esta comedia una de las mejores y mas divertidas jamás filmadas.

Una película que todos deberíamos tener en nuestra videoteca para disfrutarla en cualquier momento, sólos o en compañía. Una comedia inolvidable.


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