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viernes, 7 de junio de 2019

Bad day at Black Rock (Conspiración de siléncio) John Sturges, 1954


BAD DAY AT BLACK ROCK
(CONSPIRACIÓN DE SILÉNCIO) John Sturges, 1954

"Bad day at Black Rock", ("Conspiración de siléncio"), es una cinta dirigida por John Sturges en 1954 y producida por Herman Hoffman y Dore Schary. El excelente guión lo firmó Millard Kaufman, la fotografía corrió a cargo de Williem C. Miller y un magistral André Pevin la dotaba de una sensacional banda sonora.

John Sturges, un gran artesano en su tiempo esta hoy considerado un autor de prestígio. Rodada con el sello personal que imprimía a sus películas, en "Conspiración de siléncio" una de las cosas que destacan sobremanera en este filme, es el magnífico elenco.
Encabezado por un Spencer Tracy que nos deleita con una interpretación absolutamente brutal y poderosa en su rol de protagonista, a pesar de que pasaba una mala época a nivel personal. También encontramos a todo un equipo de lujo. Robert Ryan (en otro de sus cínicos y peligrosos roles) está impecable, Ernest Borgnine y Lee Marvin (de palabras ligeras y puños fáciles) como los secuaces del cacique, Reno Smith, interpretado por Robert Ryan, el siempre magistral Walter Brennan, que aporta una de las pocas voces sensatas al relato y también la muy de moda en aquellos años, Anne Francis, que aportaba la nota femenina con desastrosas e incluso sorprendentes consecuencias para su personaje.

Don Siegel, a quién le llegó el guión en primera instancia, siempre declaró que era el mejor que había leído en su vida, y aunque estuvo apunto de dirigirla, finalmente la elección recayó en Sturges. Algo que indudablemente fue un acierto total por parte de la Metro Goldwing Mayer.
Es un film de unos asombrosos 78 minutos, algo totalmente impensable a día de hoy, en los que afortunadamente no hay tiempo para los siempre innecesarios subrayados, y que desvela al director como un experto en el manejo de los espacios y la planificación. Una historia que se mueve entre el western y el thriller, de asombroso equilibrio tonal, y que emerge también como una poderosa denuncia de carácter político, marcada por la sombra del McCarthysmo y las consecuencias del ataque japonés a Pearl Harbour.
La película fue candidata a tres Oscar: Mejor Director (John Sturges), Mejor actor (Spencer Tracy) y Mejor Guión Adaptado (Millard Kauffman)Tracy sería galardonado en Cannes con el Premio de Interpretación al mejor actor.


Es este pues un thriller dramático vestido de western que firma un Sturges en plena forma, los años 50, época en la que se refleja su mejor filmografía.
Es un tenso relato que da comienzo con la llegada de un forastero. Un tren expreso atraviesa el desierto de Arizona y por primera vez en cuatro años se detiene en Black Rock. Un hombre de mediana edad, llamado MacCreedy (Tracy), manco y vestido con un traje oscuro, desciende de él. Llega para entregar a un hombre de origen japonés, la medalla militar concedida a su hijo muerto en combate durante la segunda guerra mundial por su heroica acción al salvar la vida al mismo MacCreedy.
Los habitantes del pueblo se muestran inexplicablemente hostiles frente a éste, y la tensión va en aumento hasta el extremo de que llega a peligrar su vida. MacCreedy desconoce aún que en el pueblo se esconde un secreto que los habitantes pretenden guardar celosamente: entre varios de ellos asesinaron a Komako, padre del soldado muerto en la guerra, inmediatamente después del ataque a Pearl Harbour; siendo el cacique del pueblo, Reno Smith (Ryan), el instigador del crimen tras haber fracasado en su intento de alistarse para ir a la guerra, así como su resentimiento hacia Komako, quién había logrado encontrar agua en un lugar desértico de las tierras que aquél poseía y que había arrendado al americano-japonés, estando convencido de que era un paraje totalmente seco.



Mientras la potente banda sonora de André Pevin va marcando lo que será la película, MacCreedy decidirá llegar hasta el fondo del asunto.

Por un lado tenemos el thriller, en el que poco a poco se va dando información al espectador, hasta que uno de los personajes secundarios, uno de esos que terminan del lado de lo justo, acaba confesando el horrible crimen que se cometió años atrás y que pesa sobre la conciencia de todos.
Por otro, el tono western, un pueblo de Arizona, con pocas casas, mucho polvo y jeeps en lugar de caballos (especial atención a la espectacular persecución a mitad de metraje entre Tracy y Borgnine) o ese tren simulando lo que bien podría ser una diligéncia. Es también un western característico, cuando llega un forastero a una ciudad, no esconde secreto alguno de por qué lo ha hecho, sin embargo en "Bad day at Black Rock", el público se ve asaltado por toda una serie de preguntas: ¿Por qué para el tren allí por primera vez en cuatro años?, ¿quién es el forastero manco?, ¿a que ha venido?, ¿por qué se muestra todo el mundo tan hostil hacia él?. Todo esto siembra un desconcierto ante las hostilidad de los habitantes de la pequeña población y los intentos de Pete, el encargado del hotel, por convencer a MacCreedy de que todas las habitaciones están ocupadas, cuando resulta evidente que el hotel está vacío. MacCreedy provoca la alarma de todo el mundo expresando su deseo de dirigirse a Adobe Flat, las tierras de Komako y mencionando su nombre. Es evidente que ocultan algo y el forastero no está dispuesto a irse sin averiguar que esconde Black Rock.
Todo este desconcierto también lo comparte el espectador.


Encontramos al tiempo determinados elementos narrativos del western, como por ejemplo, la llegada a una comunidad cerrada de un extraño que ayuda a liberarla de un régimen represivo, así como un recurso temático bastante común en el cine de los 50, por el que la acción se centra o gira alrededor de un tren y sus horarios, tal como vemos en la mencionada "High Noon" ("Solo ante el peligro") de 1952, dirigida Fred Zinneman, "3:10 to Yuma"("El tren de las 3:10 a Yuma") de Delmer Daves, que la dirigió en  1957 o "Last train from Gun Hill" ("El último tren a Gun Hill") del própio John Sturges y rodada 1959.

De fondo la denuncia a un tema poco concurrido en el cine, el maltrato que sufrieron en los Estados Unidos los japoneses durante la segunda contienda.
Lo que no se dice y su puesta en escena, son unos elementos de tensión importantísimos, así como los inteligentes diálogos. En todo momento, basados sobre todo, en decir lo que realmente no se habla claramente.

La clave del innegable éxito de esta película es su desacostumbrada superposición de la estructura del thriller sobre la del western.
Algo a tener en cuenta también, por supuesto, es la puesta en escena del director, quien firma una de sus mejores obras (sino la mejor), llena de hallazgos visuales, como por ejemplo la composición de planos, donde es capaz de encerrar en un mismo encuadre a varios personajes, cada uno con una finalidad distinta.
Contiene también un profundo efecto dramático en una secuencia, al inicio de la película, en la que los principales personajes del pueblo se hallan en medio de un cruce de caminos formado por una vía del tren (el futuro) y un camino de tierra (el pasado). La escena es la muestra de la encrucijada moral ante la que se encuentran dichos personajes por desconocer, pero sí sospechar, el porqué de la llegada del forastero.


Bajo su apariencia de thriller y western, trata con contundencia y sin piedad temas como la xenofobia o el racismo. Apenas realiza concesiones, e incluso en su desenlace invita a la comprensión; a dejar los prejuicios a un lado con la medalla a un japonés muerto en batalla, hijo del que desapareció asesinado en el pueblo y que simboliza lo que el personaje de Walter Brennan sentencia: "...un punto de partida, hacia algo necesariamente mejor".

"Conspiración de siléncio", es una joya para la que no pasa el tiempo y que incluso se vuelve mas actual. Una joya que resucita fresca y contundente.

El prestigio de "Bad day at Black Rock", descansa hasta cierto punto, en factores socio-políticos. En el momento de su realización y al igual que en otras áreas de la vida en Estados Unidos, Hollywood estaba empezando a salir de la sombría época del McCarthysmo. En films como este o el mencionado "High Noon" ("Solo ante el peligro"), los directores estaban intentando hablar valientemente sobre la debilidad de una comunidad sometida a un control represivo. Sin embargo, la forma narrativa de plantear estas cuestiones, permitía contestarlas únicamente en términos de moralidad individual y coraje, o carisma personal. Podemos decir que se trata de una falsa toma de postura política que afirma que sólo la llegada de un hombre excepcional puede movilizar la capacidad de resistencia de una comunidad. Estos títulos y otros demuestran los inconvenientes de como en aquella época y en gran parte hoy en día, resulta muy difícil plantear posiciones políticas alternativas dentro de las formas narrativas en el cine clásico de Hollywood o en el cine en general.


"Bad day at Black Rock", supone definitivamente la graduación de John Sturges, no solo como cineasta sino como un director-autor en mayúsculas, quién nos deleita con un filme de suspense inolvidable y de obligado visionado. Una joya del séptimo arte de un nivel pocas veces alcanzado pr muchas otras películas.

Louis Cypher, y como siempre, que tengáis...buen cine... y mucha suerte



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