THE KILIING (Atraco perfecto)
Stanley Kubrick, 1956
Stanley Kubrick, 1956
Bienvenidos a El diván de Louis Cypher. En esta ocasión hablaremos de, bajo mi
punto de vista, una de las mejores películas de cine negro de la
historia del séptimo arte. Se trata de The Killing, Atraco perfecto
en España. Supone la tercera película del prolífico y genial
director Stanley Kubrick, que la rodó en 1956. Podemos considerar a
Kubrick como un perdedor de Hollywood, pues estuvo nominado al Oscar
en 4 ocasiones como director y en 5 como guionista y nunca lo ganó.
Una de las mayores injusticias de la Academia. Poseedor de títulos
inolvidables como: Senderos de Gloria (1957), Espartaco (1960),
Lolita (1962), Dr. Strangelove (1964), 2001 Odisea en el espacio
(!968), La naranja mecánica (1971), Barry Lindon (1975), El
resplandor (1980) o La chaqueta metálica (1987), esta es para el que
firma uno de sus mejores logros. Basada en la novela de 1955 Clean
Break de Lionel White. El guión para la misma lo escribió el propio
Kubrick y contó con el novelista Jim Thompson para los diálogos,
exprimiéndole todo el zumo de la imaginación y logrando que
escribiese una de las composiciones cinematográficas geometricamente, mas
precisas que se recuerdan. El guión dibuja a la perfección a unos
atracadores que suscitan la simpatía del espectador y deja para el
recuerdo unos intensos diálogos como cuando escuchamos a Johnny
decirle a la mujer fatal: “Te gusta el dinero. Tienes un dólar
donde la mayoría de las mujeres tienen un corazón”.
Obra maestra del género, el director
que contaba tan solo con 28 años cuando la realizó, contó con Gerald Fried
para la música y con el gran Lucien Ballard para aprovechar su magnífica
fotografía austera y seca, de luces y sombras, que reflejan la
contundencia de unas situaciones filmadas con precisión por un
Kubrick lleno de energía y que alcanzan el climax en su irónico
final. La película rodada en blanco y negro y de tan solo unos
sorprendentes 83 min. Utiliza un sistema narrativo no lineal, y desde
los distintos puntos de vista de todos los protagonistas. Algo que
vemos en cineastas contemporáneos como Guy Ritchie o Quentin
Tarantino, quien para su afamada ópera prima, Reservoir Dogs y la
posterior Pulp Fiction no dudaría en ser descarado en su aplicación.
Sin contar con ninguna estrella, tan solo con Sterling Hayden que venía de rodar La jungla de asfalto, 1950 con John
Huston y con la que este filme sufrió injustas
comparaciones, reunió para el reparto al ya nombrado Hayden que
interpreta a Johnny, el cerebro del plan y un magnífico plantel de
actores secundarios como Coleen Gray, que interpreta a Fay, prometida
de Johnny, VincentEdwards, Jay C. Flippen, Elisha Cook Jr., Ted de
Corsia y Jay Adler y por supuesto una mujer fatal, sensual y
extraordinaria, como siempre, Marie Windsor. Todo un plantel de actores de reparto de
auténtico lujo.
Una cinta para mayor gloria de
personajes perdedores, en este caso por partida doble: en forma de
mujer fatal y en forma de mala suerte. Todo parece indicar que el
protagonista conseguirá un final feliz junto a su amada, pera dicha
mala suerte aparece y lo convierte en otro negro muy distinto. El
interés de la película va en aumento hasta el final, cuando en un
colofón sublime, en el aeropuerto donde espera coger el avión para
escapar Johnny y su prometida, llevan el dinero en una maleta
que deben facturar, pues no les permiten llevarla en mano y es
transportada por el vehículo apropiado con con tal fatalidad que un
pequeño perro que escapa de los brazos de su dueña, y corre
ladrando hacia el mismo, obliga al chófer a frenar tan bruscamente
que la maleta cae al suelo abriéndose y lanzando al viento los
múltiples billetes que contenía, después de que Johnny haya
sorteado todos los obstáculos de autoridades y policías para ver
quebrarse su sueño con esa absurda insignificancia y todo ante su
atenta mirada y la de su novia. Finalmente él decide no escapar y es
detenido. Previamente, nos ha ido repitiendo una y otra vez la
secuencia del inicio de la carrera de caballos, donde vemos al
protagonista junto a su novia a través de una verja, como evidente
presagio del fatídico desenlace que vemos reflejado en el rostro
del protagonista al final de la cinta. Probablemente una de las mas
formidables imágenes del fracaso jamás rodada.
Todo un prodigio de montaje/edición elaborado por el director.
Este no era el final que deseaba Kubrick, pues su intención era que el atraco fuese realmente perfecto, pero contentar a la censura de la época supuso darle un pequeño giro. No era posible que el malhechor saliera indemne. Aún y así, no desmerece en nada la cinta puesto que es de una sutileza tan grande que deja al espectador boquiabierto al ver volar los billetes.
El filme narra un robo meticulosamente
planeado y que desemboca en una terrible masacre. El plan se tambalea
a partir de que la mujer de uno de los ladrones, Sherry, papel que
interpreta Marie Windsor convence a su marido, un impagable Elisha
Cook Jr., para que le revele el día y hora del atraco para luego
seducir a su amante y robarle el botín al cerebro del plan. Un
momento estelar del personaje de la mujer fatal, todo un modelo de
seducción femenina. De hecho su plan sale bien, a pesar de que la
banda consigue el botín, ninguno espera la traición de la mujer del
cajero, quien con su marido y un amigo, amante de la misma, dejan malheridos a todos los componentes del gang, pero el cajero, que resulta también
malherido logra matarla y los demás caen manos de la policia. A
pesar de todo Johnny y su prometida se quedan con el dinero y van a
coger un vuelo para huir.
En una escena inicial, el protagonista recuerda que después de pasar cinco años en
prisión por un pequeño robo, ahora está decidido a dar el golpe
definitivo. “Mi error fue apuntar demasiado bajo. Cinco años de
prisión me han enseñado una cosa: Si te arriesgas, asegurate de que
vale la pena. Te encierran igual por robar diez dólares que un
millón”, dice el protagonista, en otro de esos diálogos creados
por Thompson y con el que arranca practicamente la película. En otra secuéncia posterior, vemos un plano en el que Johnny
expresa sus intenciones a Fay, su prometida, con los rostros de la
pareja enmarcados por la sombra en cruz que proyecta la ventana del
pequeño apartamento en el que se encuentran, haciéndonos presagiar el
peor de los desenlaces.
Desde la primera secuencia vemos cómo
todo está perfectamente planeado hasta el último detalle, con una
minuciosidad elaborada como un preciso mecanismo de relojería, haciendo de los saltos temporales, en avance y retroceso, una de las
mejores bazas del filme, y esa equivaléncia entre el minucioso plan y
la puesta en escena del director no es ni mucho menos casual, si
atendemos, a otro de esos fantásticos diálogos, cuando el luchador
Maurice, interpretado por Kola Kwarian le dice al protagonista:
“Siento lástima por ti, Johnny. Aún no has aprendido que tienes
que ser como todo el mundo. El mediocre perfecto. Ni mejor, ni peor.
La individualidad es un monstruo que debe ser asfixiado en la cuna
para que nuestros amigos se sientan a gusto. A menudo pienso que los
artistas y los gángsteres son iguales a los ojos de las masas. Se
les admira y se les venera, pero siempre sienten un deseo de verlos
caer cuando están en la cima de su gloria”, sentencia el amigo.
Unas palabras que parecen sacadas de un joven Kubrick augurando, ya
en sus inicios como director, las vicisitudes con las que se
enfrentaría a lo largo de su trayectoria en el complejo mundo de la
industria cinematográfica.
La acción de la película se
desarrolla en la semana que transcurre desde el sábado en que tiene
lugar la primera reunión de la banda, hasta la ejecución del golpe
el sábado siguiente.
Fragmentada en pequeños episodios en
los que una voz en off nos va situando el momento y lugar precisos de
cada acción, con una descripción detalladísima de cada uno de los
movimientos de los miembros de la banda: “Aquella misma mañana a
las cinco, Red Lightning recibió media ración de pienso”...”A
las siete, Johnny Clay empezó el que podría ser el último día de
su vida”,,,”Eran exactamente las siete cuando marchó al
aeropuerto”...”Pasó por una floristeria y llegó al motel a las
8:15 h”...en una cadencia que se va acelerando freneticamente hasta
culminar con el inicio de la séptima carrera, momento en el que
Kubrick nos muestra por primera vez la imagen de los caballos
corriendo a toda velocidad por la pista del hipódromo. Ese es el
momento en el que debe iniciarse el atraco, pero justo en ese
instante la aparición de Marvin, el amante despechado, completamente
borracho, supone el primer indicio de que nada va a salir según lo
planeado. Como si uno de esos imprescindibles resortes del minucioso
entramado se hubiera dañado. La concatenación de las acciones que
antes avanzaba a un ritmo cada vez mas alto sufrirá a partir de ese
momento continuos retrocesos temporales para acabar repitiendo una y
otra vez la imagen del inicio de la esperada séptima carrera. Tras
esta secuencia inicial en la que los miembros quedan citados esa
misma tarde, el director va presentando cada uno de los personajes y
sus motivaciones para participar en el atraco.
Un agente de policía acosado por la
mafia a causa de sus deudas, el barman del hipódromo en el que
planean dar el golpe, y que espera poder cuidar mejor de su esposa
enferma con el dinero obtenido, el taquillero del hipódromo que
ansía convertirse en un hombre rico para obtener el afecto de su
codiciosa esposa y los oscuros motivos de un solitario, interpretado
por Marvin Unger, componente de la banda y amante seducido al igual
que el pobre diablo del marido, por Sherry Peatty, el personaje de
Marie Windsor, donde Kubrick deja entrever una posible atracción
sexual hacia el protagonista, en la secuencia en la este le propone
olvidarse de su amante, después del atraco y le plantea en otro de
esos ya célebres diálogos: “Has tenido muchos recesos y has
cometido algunos errores. Pero después de hoy, si el buen Señor lo
permite, serás un hombre nuevo. Un hombre rico. Y eso puede marcar
la diferencia. Tengo mucha vida por delante. Mucha gente para
conocer. Personas de calidad y sustancia”, dice Marvin. “¿Que
estas consiguiendo?", pregunta Johnny. “No sería fantástico si nos
pudieramos ir, los dos, y dejar que el viejo mundo de un par de
vueltas, y tener la oportunidad de hacer una balance de las cosas?
Puede ser bastante grave y terrible, especialmente si no es la
persona adecuada. Casarme quiero decir”. Responde Marvin.
Es una película con un guión y un
montaje fantásticos y precisos que hace que el espectador no pueda
descubrir todo el ensamblaje. Editada al máximo, acentuada por
fundidos a negro, una desapegada voz en off y con una duración de 83
min, que el cineasta defendió en rueda de prensa después de su
estreno con un: “Si lo que tienes que contar da para 83 min, para
que hacer un film de 120 min.”, nos lleva constantemente hacia
atrás en la trama. Mantiene la expectación de la captura, la
traición y la muerte con un apasionante ejemplo de desvío de
atención narrativa. Una cinta sin las pretenciones ampulosas que a
veces encontramos en posteriores trabajos del realizador, tratando cada plano como
un ejercicio creativo único. De ahí que piense que es practicamente
su mejor trabajo, puesto que es el más perfectamente concebido y
ejecutado por el director, combinando un enfoque preciso y
desapasionado. Un tratamiento de personajes y una estructura puzzle
que la diferencia del resto films negros. Una película magistral que
llamó la atención del mundo entero y que no ha perdido su frescura
y originalidad, ni ha mermado un ápice su impacto con el paso de los años.
En suma una película de visionado
obligatorio para todos los amantes del cine y que no debería
perderse nadie. Simple y llanamente, una obra maestra.

No hay comentarios:
Publicar un comentario