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miércoles, 29 de mayo de 2019

"The Killing" (Atraco perfecto) Stanley Kubrick, 1956

THE KILIING (Atraco perfecto) 
Stanley Kubrick, 1956

                  
Bienvenidos a El diván de Louis Cypher. En esta ocasión hablaremos de, bajo mi punto de vista, una de las mejores películas de cine negro de la historia del séptimo arte. Se trata de The Killing, Atraco perfecto en España. Supone la tercera película del prolífico y genial director Stanley Kubrick, que la rodó en 1956. Podemos considerar a Kubrick como un perdedor de Hollywood, pues estuvo nominado al Oscar en 4 ocasiones como director y en 5 como guionista y nunca lo ganó. Una de las mayores injusticias de la Academia. Poseedor de títulos inolvidables como: Senderos de Gloria (1957), Espartaco (1960), Lolita (1962), Dr. Strangelove (1964), 2001 Odisea en el espacio (!968), La naranja mecánica (1971), Barry Lindon (1975), El resplandor (1980) o La chaqueta metálica (1987), esta es para el que firma uno de sus mejores logros. Basada en la novela de 1955 Clean Break de Lionel White. El guión para la misma lo escribió el propio Kubrick y contó con el novelista Jim Thompson para los diálogos, exprimiéndole todo el zumo de la imaginación y logrando que escribiese una de las composiciones cinematográficas geometricamente, mas precisas que se recuerdan. El guión dibuja a la perfección a unos atracadores que suscitan la simpatía del espectador y deja para el recuerdo unos intensos diálogos como cuando escuchamos a Johnny decirle a la mujer fatal: “Te gusta el dinero. Tienes un dólar donde la mayoría de las mujeres tienen un corazón”.

Obra maestra del género, el director que contaba tan solo con 28 años cuando la realizó, contó con Gerald Fried para la música y con el gran Lucien Ballard para aprovechar su magnífica fotografía austera y seca, de luces y sombras, que reflejan la contundencia de unas situaciones filmadas con precisión por un Kubrick lleno de energía y que alcanzan el climax en su irónico final. La película rodada en blanco y negro y de tan solo unos sorprendentes 83 min. Utiliza un sistema narrativo no lineal, y desde los distintos puntos de vista de todos los protagonistas. Algo que vemos en cineastas contemporáneos como Guy Ritchie o Quentin Tarantino, quien para su afamada ópera prima, Reservoir Dogs y la posterior Pulp Fiction no dudaría en ser descarado en su aplicación.
Sin contar con ninguna estrella, tan solo con Sterling Hayden que venía de rodar La jungla de asfalto, 1950 con John Huston y con la que este filme sufrió injustas comparaciones, reunió para el reparto al ya nombrado Hayden que interpreta a Johnny, el cerebro del plan y un magnífico plantel de actores secundarios como Coleen Gray, que interpreta a Fay, prometida de Johnny, VincentEdwards, Jay C. Flippen, Elisha Cook Jr., Ted de Corsia y Jay Adler y por supuesto una mujer fatal, sensual y extraordinaria, como siempre, Marie Windsor. Todo un plantel de actores de reparto de auténtico lujo.
Una cinta para mayor gloria de personajes perdedores, en este caso por partida doble: en forma de mujer fatal y en forma de mala suerte. Todo parece indicar que el protagonista conseguirá un final feliz junto a su amada, pera dicha mala suerte aparece y lo convierte en otro negro muy distinto. El interés de la película va en aumento hasta el final, cuando en un colofón sublime, en el aeropuerto donde espera coger el avión para escapar Johnny y su prometida, llevan el dinero en una maleta que deben facturar, pues no les permiten llevarla en mano y es transportada por el vehículo apropiado con con tal fatalidad que un pequeño perro que escapa de los brazos de su dueña, y corre ladrando hacia el mismo, obliga al chófer a frenar tan bruscamente que la maleta cae al suelo abriéndose y lanzando al viento los múltiples billetes que contenía, después de que Johnny haya sorteado todos los obstáculos de autoridades y policías para ver quebrarse su sueño con esa absurda insignificancia y todo ante su atenta mirada y la de su novia. Finalmente él decide no escapar y es detenido. Previamente, nos ha ido repitiendo una y otra vez la secuencia del inicio de la carrera de caballos, donde vemos al protagonista junto a su novia a través de una verja, como evidente presagio del fatídico desenlace que vemos reflejado en el rostro del protagonista al final de la cinta. Probablemente una de las mas formidables imágenes del fracaso jamás rodada. Todo un prodigio de montaje/edición elaborado por el director.


                           
  Este no era el final que deseaba Kubrick, pues su intención era que el atraco fuese realmente perfecto, pero contentar a la censura de la época supuso darle un pequeño giro. No era posible que el malhechor saliera indemne. Aún y así, no desmerece en nada la cinta puesto que es de una sutileza tan grande que deja al espectador boquiabierto al ver volar los billetes.
El filme narra un robo meticulosamente planeado y que desemboca en una terrible masacre. El plan se tambalea a partir de que la mujer de uno de los ladrones, Sherry, papel que interpreta Marie Windsor convence a su marido, un impagable Elisha Cook Jr., para que le revele el día y hora del atraco para luego seducir a su amante y robarle el botín al cerebro del plan. Un momento estelar del personaje de la mujer fatal, todo un modelo de seducción femenina. De hecho su plan sale bien, a pesar de que la banda consigue el botín, ninguno espera la traición de la mujer del cajero, quien con su marido y un amigo, amante de la misma, dejan malheridos a todos los componentes del gang, pero el cajero, que resulta también malherido logra matarla y los demás caen manos de la policia. A pesar de todo Johnny y su prometida se quedan con el dinero y van a coger un vuelo para huir.
En una escena inicial, el protagonista recuerda que después de pasar cinco años en prisión por un pequeño robo, ahora está decidido a dar el golpe definitivo. “Mi error fue apuntar demasiado bajo. Cinco años de prisión me han enseñado una cosa: Si te arriesgas, asegurate de que vale la pena. Te encierran igual por robar diez dólares que un millón”, dice el protagonista, en otro de esos diálogos creados por Thompson y con el que arranca practicamente la película. En otra secuéncia posterior, vemos un plano en el que Johnny expresa sus intenciones a Fay, su prometida, con los rostros de la pareja enmarcados por la sombra en cruz que proyecta la ventana del pequeño apartamento en el que se encuentran, haciéndonos presagiar el peor de los desenlaces.
Desde la primera secuencia vemos cómo todo está perfectamente planeado hasta el último detalle, con una minuciosidad elaborada como un preciso mecanismo de relojería, haciendo de los saltos temporales, en avance y retroceso, una de las mejores bazas del filme, y esa equivaléncia entre el minucioso plan y la puesta en escena del director no es ni mucho menos casual, si atendemos, a otro de esos fantásticos diálogos, cuando el luchador Maurice, interpretado por Kola Kwarian le dice al protagonista: “Siento lástima por ti, Johnny. Aún no has aprendido que tienes que ser como todo el mundo. El mediocre perfecto. Ni mejor, ni peor. La individualidad es un monstruo que debe ser asfixiado en la cuna para que nuestros amigos se sientan a gusto. A menudo pienso que los artistas y los gángsteres son iguales a los ojos de las masas. Se les admira y se les venera, pero siempre sienten un deseo de verlos caer cuando están en la cima de su gloria”, sentencia el amigo. Unas palabras que parecen sacadas de un joven Kubrick augurando, ya en sus inicios como director, las vicisitudes con las que se enfrentaría a lo largo de su trayectoria en el complejo mundo de la industria cinematográfica.
La acción de la película se desarrolla en la semana que transcurre desde el sábado en que tiene lugar la primera reunión de la banda, hasta la ejecución del golpe el sábado siguiente.
Fragmentada en pequeños episodios en los que una voz en off nos va situando el momento y lugar precisos de cada acción, con una descripción detalladísima de cada uno de los movimientos de los miembros de la banda: “Aquella misma mañana a las cinco, Red Lightning recibió media ración de pienso”...”A las siete, Johnny Clay empezó el que podría ser el último día de su vida”,,,”Eran exactamente las siete cuando marchó al aeropuerto”...”Pasó por una floristeria y llegó al motel a las 8:15 h”...en una cadencia que se va acelerando freneticamente hasta culminar con el inicio de la séptima carrera, momento en el que Kubrick nos muestra por primera vez la imagen de los caballos corriendo a toda velocidad por la pista del hipódromo. Ese es el momento en el que debe iniciarse el atraco, pero justo en ese instante la aparición de Marvin, el amante despechado, completamente borracho, supone el primer indicio de que nada va a salir según lo planeado. Como si uno de esos imprescindibles resortes del minucioso entramado se hubiera dañado. La concatenación de las acciones que antes avanzaba a un ritmo cada vez mas alto sufrirá a partir de ese momento continuos retrocesos temporales para acabar repitiendo una y otra vez la imagen del inicio de la esperada séptima carrera. Tras esta secuencia inicial en la que los miembros quedan citados esa misma tarde, el director va presentando cada uno de los personajes y sus motivaciones para participar en el atraco.

Un agente de policía acosado por la mafia a causa de sus deudas, el barman del hipódromo en el que planean dar el golpe, y que espera poder cuidar mejor de su esposa enferma con el dinero obtenido, el taquillero del hipódromo que ansía convertirse en un hombre rico para obtener el afecto de su codiciosa esposa y los oscuros motivos de un solitario, interpretado por Marvin Unger, componente de la banda y amante seducido al igual que el pobre diablo del marido, por Sherry Peatty, el personaje de Marie Windsor, donde Kubrick deja entrever una posible atracción sexual hacia el protagonista, en la secuencia en la este le propone olvidarse de su amante, después del atraco y le plantea en otro de esos ya célebres diálogos: “Has tenido muchos recesos y has cometido algunos errores. Pero después de hoy, si el buen Señor lo permite, serás un hombre nuevo. Un hombre rico. Y eso puede marcar la diferencia. Tengo mucha vida por delante. Mucha gente para conocer. Personas de calidad y sustancia”, dice Marvin. “¿Que estas consiguiendo?", pregunta Johnny. “No sería fantástico si nos pudieramos ir, los dos, y dejar que el viejo mundo de un par de vueltas, y tener la oportunidad de hacer una balance de las cosas? Puede ser bastante grave y terrible, especialmente si no es la persona adecuada. Casarme quiero decir”. Responde Marvin.

Es una película con un guión y un montaje fantásticos y precisos que hace que el espectador no pueda descubrir todo el ensamblaje. Editada al máximo, acentuada por fundidos a negro, una desapegada voz en off y con una duración de 83 min, que el cineasta defendió en rueda de prensa después de su estreno con un: “Si lo que tienes que contar da para 83 min, para que hacer un film de 120 min.”, nos lleva constantemente hacia atrás en la trama. Mantiene la expectación de la captura, la traición y la muerte con un apasionante ejemplo de desvío de atención narrativa. Una cinta sin las pretenciones ampulosas que a veces encontramos en posteriores trabajos del realizador, tratando cada plano como un ejercicio creativo único. De ahí que piense que es practicamente su mejor trabajo, puesto que es el más perfectamente concebido y ejecutado por el director, combinando un enfoque preciso y desapasionado. Un tratamiento de personajes y una estructura puzzle que la diferencia del resto films negros. Una película magistral que llamó la atención del mundo entero y que no ha perdido su frescura y originalidad, ni ha mermado un ápice su impacto con el paso de los años.

En suma una película de visionado obligatorio para todos los amantes del cine y que no debería perderse nadie. Simple y llanamente, una obra maestra.


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