En la Sala 1, siguiendo la estela de la
inolvidable “Ninotchka” del maestro Lubitsch, King Vidor nos
presenta una divertida sátira política en tono de comedia que
ridiculiza el régimen comunista ruso de los años 40. Con unos
diálogos sagaces, atrevidos e ingeniosos, y continuas alusiones a la
censura, purgas y explotación que sufre el pueblo ruso. Los
protagonistas forman una pareja que funciona muy bien en pantalla,
Gable demuestra una vez más sus dotes de seductor y su
predisposición a la comedia, y una bellísima Hedy Lamarr, da la
estupenda réplica como joven rusa idealista. Aunque el filme sufre
algún que otro altibajo, debido a situaciones algo inverosímiles,
no por ello deja de alcanzar momentos realmente estelares. Una
película a la altura del genial King Vidor.
Mientras, en la Sala 2, tenemos a Luchino
Visconti, que pone todo su talento para filmar una de las más icónicas
películas del cine italiano de todos los tiempos. Con una plenitud
emocional que solo se encuentra en las tragedias griegas. Una cinta
que supone una desesperante epopeya del alma, tan auténtica como
perturbadora y ambiciosa, que a pesar de contar con muchas manos para
el guión, el realizador consigue que todo encaje gracias a su
dirección dinámica y repleta de buen gusto. En suma una obra
maestra cruda y vigorosa, llena de tensión bien calculada.
Inolvidable.

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